jueves, 9 de agosto de 2012

Laguna Salada de Monasterio: Un desafío para expertos



 La clave está en las carnadas, que tienen 
 que ser blandas, y en buscarlos cerca de la costa 


Ya entrado el mes de agosto, y con el tiempo que nos sigue castigando con intensos fríos, las lagunas de la provincia de Buenos Aires bajaron el nivel de pesca, algo normal para esta época, debido al frío y al bajo caudal de agua que tienen.

Pero a pesar de eso seguimos con este hermoso deporte que es la pesca deportiva, y por tal motivo organizamos una salida de pesca a una laguna cercana, con ganas de pescar de costa y embarcado, siendo la elegida, la ya conocida y difícil Salada de Monasterio.

Acompañados por Alberto Staffa y Carlos Loyola, salimos de nuestra ciudad hacia la autovía 2, siendo la primera parada en el km71 para cargar las mojarras y también alguna porción de lombriz. Continuamos hasta el km145, giramos en el retome, y en el km144, mano a capital, encontramos a la derecha un camino de tierra, que luego de 8 kilómetros, bien señalizados, pero muy complicado en caso de lluvias, que lleva a la laguna.


EL DIA DE PESCA

Al llegar nos recibieron Eugenia y Kuki, encargados del lugar, y sin perder tiempo, luego de una charla, nos dirigimos a realizar una pesca de costa. Al transitar vimos que había mucha gente pescando, hasta que encontramos un lugar, nos detuvimos y comenzamos a preparar los equipos con cañas de lanzar de 4 metros, las líneas, barranquines fondeados con anzuelos 270H número 2, encarnando con mojarra y filet.

Realizamos lances largos para poder llegar a la zona de juncos, donde capturamos unos 5 pejerreyes y un dientudo, siendo este fundamental para la pesca del otro día. Luego de pescar un rato y de comer una picada antes del asado, regresamos al pesquero, donde pasaríamos la noche en una de las cabañas que cuenta el lugar.


Hay que tener en cuenta que los días de atención son de viernes a lunes y de 15 piezas por pescador por día. Al día siguiente nos levantamos y la helada que había caído era tremenda, a tal punto que nos congeló el agua de las mojarras.

Una vez desayunados nos dirigimos al embarcadero, cargamos todos los elementos en un bote y nos dirigimos a la zona del molino. En este momento el nivel de agua es bajo, por lo tanto hay que navegar con mucha precaución, pudiendo utilizar en la laguna como máximo permitido, un motor de 15hp.

Ya anclados, comenzamos a preparar los equipos; cañas de 4 metros, reeles frontales cargados con nylon 0.25, las líneas de tres boyas de distintas formas y tamaños, siendo la más rendidora, la cometa naranja numero 3, anzuelos mustand 277E numero 2. Estando las líneas en el agua, y viendo que los piques no llegaban, comenzamos a arrojar las líneas en diferentes direcciones, ya que el viento era casi nulo, hasta que llego el primer pique, con una suave llevada, pero antes de clavarlo largo la carnada, sucediéndonos esto en 3 o 4 piques seguidos, al notar esto cambiamos las carnadas, utilizando únicamente filet, y fue ahí que comenzamos a pescar, luego acompañamos el filet con una lombriz, y fue ahí que hicimos la diferencia, donde los piques eran bien marcados, y una vez que el pejerrey tomaba la carnada no la soltaba mas.


Ya promediando la tarde intentamos cambiar de zona, pero el motor sufrió un desperfecto y no nos dejo navegar, fue así que decidimos regresar al embarcadero, con una cosecha de 30 pejerreyes que iban de 25 a 32cm.

A modo de consejo, tratar de llevar carnadas blandas, como lombriz, tripa de pollo, panzón y fundamental el filet, ya que el pejerrey está muy quieto debido al frío y buscarlo cerca de la costa, ya que se está preparando para el desove.

Fuente: El Día de La Plata

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